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"El activismo no supera la consciencia dualista:la contemplación ensimismada tampoco. La contemplación genuina es no-dual. No hay dilema,por lo tanto, entre contemplación y acción, entre mística y compromiso.

La contemplación es el corazón mismo de la acción, la fuente del genuino compromiso.

Cuando habitamos en esta consciencia no-dual, la disyuntiva entre la contemplación y la entrega a las actividades de la vida desaparece:

Permanecemos en el centro sereno del Ser, estando, a su vez, totalmente implicados en la actividad. Esta acción, en muchas ocasiones, precisará ser contundente, firme y enérgica, pero surgirá siempre desde un transfondo de quietud.

Luchamos por la paz desde la paz, y no esperando que esta venga a través e nuestra acción. Contribuimos a que haya más paz a través de nuestras obras, pero dejamos de fantasear con que habría paz y justicia perfectas si el mundo cambiara, pues nunca habrá paz ni justicia duraderas en las circunstancias de este mundo.

Actuamos desde la felicidad, y no esperando a ser felices cuando el mundo cambie.

Actuamos desde la aceptación serena de lo que es, pero sin por ello resignarnos a las situaciones desfavorables o forzarnos a que nos gusten. Pues aceptar no significa aprobar ni ser complacientes:se acepta el dolor, pero se emprenden acciones para modificar las circunstancias que lo ocasionan cuando ello es posible y necesario.

Tenemos una actitud de contentamiento y de ecuanimidad básica ante la vida, pero participando a la vez, intensamente, en sus alegrias y placeres, y siendo agudamente conscientes de su dolor. Si no sentimos dolor al contemplar tantas facetas de este mundo, es que no lo miramos bien.

Entendemos que el silencio no es la cesación de la palabra, sino su transfondo. Que es compatible la quietud interior y la acción diligente;el contentamiento interior y la denuncia; la serenidad y el enfado enérgico puntual ante una situación que requiera nuestra firme intervención-lo que no equivale a instalarse en el enfado-, pues hay una "ira que surge sin ira" (Chuang Tzu).

Advertimos que podemos tener una actitud básica de contemplación desapegada, sonriente y compasiva,como espectadores maravillados, de la totalidad de lo que es, del sueño de la existencia,del teatro de la vida,y que, a la vez, nuestro yo fenoménico puede ser un personaje dentro de esa obra que lucha apasionadamente por cambiar lo que puede ser cambiado.

Entendemos que podemos iniciar acciones instrumentales orientadas a la consecución de objetivos concretos-el tipo de acciones que constituyen buena parte de nuestro día a día-,y, simultáneamente, convertir cada momento de dichas acciones en un fin en sí mismo, en un acto contemplativo, en una ofrenda, si ponemos en nuestras obras, a cada instante, nuestra mejor presencia, sabiendo que esto es lo único que nos compete, y permanecemos desapegados de los resultados de estas y de nuestro "yo hacedor".

Todo esto son paradojas, si bien en ningún caso hay disonancias o incompatibilidad entre las notas que hacen posible esos acordes.


Mónica Cavallé

Contemplación y compromiso 





 

"Insistimos:la palabra no es la casa del ser, sino la casa del hombre. Protege,arropa y reconforta. La palabra hace las veces de abrigo y el texto es su tejido. “¿Cómo estás?, ¿Cómo te encuentras? Me alegro de verte, Cuídate, Adiós...(...)Si cada vez que preguntáramos “¿Cómo estás? Lo hiciéramos francamente, el egoísmo y la tibieza retrocederían un paso respecto a la bondad, al mismo tiempo y en la misma medida en que la verborrea lo haría respecto a la palabra. (...)El espíritu más hondo de la filosofía se asemeja al ruego por el hecho de que en ambos casos se está falto de respuestas (...)La plegaria filosófica no demanda explicación, sino sentido;no demanda un sistema, sino un camino;no demanda grandeza, sino migas:no afirma, pide y espera. (...)Podemos imaginarnos nombrando todas las cosas del universo y teniendo teorías para todo, y experimentar, sin embargo, la misma pequeñez y el mismo desamparo:sólo nos apacigua la palabra amiga, que no exhibe la verdad de los hechos, sino que transmite el abrazo del alma.(...)
Un diálogo auténtico es como un canto a dos voces. Nos decimos el mundo y nos decimos a nosotros mismos en un decir que es pensar. Por eso el diálogo-el pensar juntos-es mucho más que un simple intercambio;es contacto y compañía que dice, celebra, y al mismo tiempo, se protege del mundo. El poema de un humilde poeta rural, recitado por una mujer con la fuerza de la experiencia, no tiene parangón ¿Por qué ninguna sutileza intelectual puede ni siquiera aproximársele? Simplemente porque poeta y mujer saben, sin titulaciones, conectar con el tono de las cosas mismas, de las situaciones. Una canción puede alzarse y llegar muy arriba sin dejar de tener los pies en el suelo, por la perfecta sintonía que puede alcanzar con aquello que canta. La mujer que recita es capaz de esta sintonía gracias a la experiencia de la maternidad y el cuidado. Su voz cose el azul del cielo con la tierra nodriza.
(…) Lévinas afirma que “cualquiera que sea el lenguaje transmitido por el discurso, el hablar es contacto”(...)el lenguaje original, fundamento del otro. Identifico cosas y las enuncio, y se las digo a otro, al que no identifico, sino a quien me aproximo (...)Proximidad que puede llamarse también relación ética. A pie de página Lévinas la define así: “Calificamos como ética una relación entre términos dónde uno y otro no están unidos ni por una síntesis del entendimiento ni por la relación de sujeto a objeto y donde, sin embargo, uno pesa, importa o es significante para el otro, donde están unidos por una intriga que el saber no sería capaz ni de agotar ni de desenredar”. En Lévinas, la proximidad es la dimensión de la sensibilidad, que, a su vez, tiene en el tacto (y no en la vista) su expresión más emblemática. El sabor de las cosas y el tacto de la piel. (...)Lo que en otra parte he llamado “mirada atenta” trata de entender la mirada como aproximación con tacto. En esta aventura la caricia resulta reveladora: “La caricia es la unidad de la aproximación y de la proximidad”.(...)La caricia no puede ser posesión;proximidad sin identificación ni posesión, de la familia del decir. El decir es ajeno al poder;está en el centro de la anarquía.De hecho, el decir es la expresión de la anarquía, de una situación donde la asimetría nada tiene que ver con el dominio, sino con la acogida y el recibimiento. (...)En el lenguaje cotidiano nos aproximamos al prójimo en lugar de olvidarlo en el “entusiasmo” de la elocuencia.(...) "



Josep Mª Esquirol

La resistencia íntima



    

                   


La propuesta es que la inocencia herida no es una debilidad, es una fuerza. La blanca pureza manchada de sangre es vida y consciencia. Es la herida abierta que permite abrir el corazón y dejarse afectar por el mundo para comprenderlo. Tan sólo a través del dolor del mundo podemos amarlo. Si no, tan sólo nos enfadamos con este mundo injusto y con los que lo conforman, incluídos nosotros mismos. Lo negamos, lo rechazamos, lo maldecimos, lo insultamos e  incluso lo seguimos maltratando por estar tan absolutamente herido.

   Hasta que no nos duele el “dolor del mundo”y lo aceptamos, lo amamos, su dolor sólo nos inhibe o nos confronta y nos impide ver la auténtica bondad y belleza.

  Cuando asumimos y aceptamos con amor la herida, podemos comprender este mundo e intentar cuidarlo. La aceptación transformadora es la primera emoción capaz de vivificar los conceptos sapienciales . Sin ella, la reflexión, es un pensar estéril que intenta evitar la compasión a través del juego del autoengaño, para no asumir la responsabilidad de amar activamente.

    Cuando he podido empezar a afrontar y/o aceptar este mundo, sin hundirme en mi dolor y en su dolor, sin confundirme con su injusticia, ha sido al poder comprender que todos albergamos o reprimimos esa inocencia herida por la ignorancia propia-ajena. Sin embargo, no puedo postergar lo más importante de la anterior propuesta, lo prioritario en el proceso consciente de vida-muerte-vida.: si esa criatura inocente herida que todos llevamos dentro sobrevivió, fue porque encontró maravillosos seres humanos que la ayudaron, porque su alma hambrienta supo ver esa belleza, reconociendo un gramo de amor desinteresado allí dónde lo hubiera, viendo la flor en el desierto, teniendo un radar para la belleza interna que la sostenía con vida. Es decir, lo radical de su circunstancia, de las posibilidades de su muerte por inanición-los bebes humanos mueren sin afecto-, era su hambre, y gracias a ella, allí dónde encontró el holocausto encontró el amor humano espiritual, la bondad fundamental. Y entendió que esta era la balanza que sostiene el desequilibrado equilibrio de este extraño mundo.   


Nale Parada

 

 


 

 

 

 




El mundo no habla. Sólo nosotros lo hacemos. El mundo una vez que nos hemos ajustado al programa de un lenguaje, puede hacer que sostengamos determinadas creencias.                                R. Rorty.




Nadie por ser joven vacile en filosofar, ni por hallarse viejo se fatigue de filosofar. Pues nadie está demasiado adelantado ni retardado para lo que concierne a la salud de su alma.

Epicuro


¿Un mal vecino? Para sí mismo, pero para mi bueno. Entrena mis buenos sentimientos, mi ecuanimidad. ¿Un mal padre? Para sí, pero para mi bueno. Esto es la varita de Hermes. Toca lo que quieres-dice-y se convertirá en oro". No, sino: "Venga lo que quieras y yo lo convertiré en un bien".

          Epicteto.




Una filosofía que no tenga un potencial transformador y liberador no es una buena filosofía.

Es sólo apariencia de conocimiento, pero no es conocimiento real.

Una filosofía que sea una fábrica de mediocres ilustrados, y no de mejores seres humanos;

de pedantes, y no de personas veraces;

de intelectuales, y no de sabios;

de malabaristas de las palabras y las ideas, pero no de personas capacitadas para el silencio interior

y para la visión que solo este proporciona, no es filosofía esencial.

                                                                                       Mónica Cavallé, La sabiduría recobrada.

                                                                                       http://www.monicacavalle.com/